

Cuando recibes una mesa de Studio Tablas has recibido semanas de trabajo. No es una exageración — es el tiempo real que necesita cada pieza desde que el tablón entra en el taller hasta que sale embalada hacia tu casa. Aquí te contamos cada paso del proceso, sin saltar nada.
Fabricamos por encargo. Cada mesa empieza cuando tú la pides — no hay stock, no hay almacén de piezas prefabricadas. Eso significa que el roble que llega a nuestro taller se labra, mecaniza y acaba específicamente para tu pedido.
El plazo habitual es de 6 a 10 semanas desde la confirmación del encargo. Durante ese tiempo te enviamos fotos del proceso para que puedas ver cómo avanza tu mesa.
Todo empieza eligiendo los tablones. Compramos roble macizo en bruto con certificación FSC — garantía de que proviene de bosques gestionados responsablemente. Seleccionamos los tablones con la veta más expresiva y los nodos que dan carácter a cada pieza.
Un tablón en bruto no es una superficie plana. Tiene tensiones internas, irregularidades y curvaturas propias del árbol. El labrado es el proceso que convierte ese tablón en madera utilizable con precisión milimétrica.
Primero pasamos el tablón por la cepilladora para dejar una cara completamente plana. Esa cara plana se usa como referencia para pasarlo por el regruesador, que da el grosor final exacto a la pieza. El resultado es madera perfectamente labrada, lista para trabajar.
Una mesa de comedor es más ancha que cualquier tablón de roble individual. Para conseguir el ancho necesario unimos varios tablones — pero hacerlo bien requiere precisión.
Cantear es el primer paso: pasar cada tablón por la canteadora para que el filo quede perfectamente recto. Solo así la unión entre piezas será invisible.
Después hacemos los orificios de galleta con la engalletadora — pequeñas ranuras donde se insertan unas galletas de madera comprimida que alinean las piezas con precisión milimétrica.
Finalmente aplicamos cola de madera en la unión, insertamos las galletas y prensamos las piezas. Cuando seca, el tablero resultante es una sola pieza sólida donde la unión apenas se aprecia.
Antes de que la máquina toque la madera, configuramos el archivo digital con precisión: altura de capa, herramientas de corte, velocidad de avance. Cada modelo — NORMA, MODE o LUMA — tiene su propio archivo optimizado.
La CNC garantiza la precisión geométrica que un mecanismo extensible requiere. El círculo perfecto, los cantos a escuadra exacta, los rebajes para el mecanismo Pöttker — todo con tolerancias de décimas de milímetro. Pero antes de mecanizar, los tableros se lijan a mano para eliminar cualquier irregularidad que pudiera afectar al corte.
Menos elementos, más calidad en cada uno. El minimalismo no es frialdad — es claridad. La madera de roble aporta el calor que el minimalismo necesita para no parecer vacío.
Después del mecanizado CNC viene la parte más artesanal del proceso. Cada modelo tiene su arista característica — el detalle que le da su carácter visual y táctil.
En la mesa MODE fresamos la arista inferior con un perfil diagonal que es su seña de identidad: suaviza la transición entre el tablero y el espacio, y da ligereza visual a una pieza de 4 cm de grosor.
Después del fresado viene el lijado en varias fases, de menos a más fino. Cada pasada elimina las marcas de la anterior. El objetivo no es solo suavizar — es conseguir que la madera quede abierta y preparada para absorber el aceite de forma uniforme. Un lijado mal hecho se nota en el acabado final.
Una vez lijada la superficie hasta dejarla completamente suave, aplicamos los tintes y barnices que dan a cada mesa su tono final. El tinte penetra en la fibra de la madera y aporta el color, mientras el barniz sella y protege la superficie para el uso diario.
Este acabado es resistente al uso cotidiano — líquidos, calor moderado y el desgaste normal de una mesa de comedor.
Ofrecemos tres acabados que se adaptan a los estilos más habituales en el hogar:
El mecanismo Pöttker de mariposa se instala a mano, ajustando cada tornillo con la tensión exacta para que el movimiento sea suave pero preciso. Un mecanismo mal tensado chirriaría o quedaría demasiado flojo — el ajuste manual garantiza que funcione perfectamente desde el primer día y durante décadas.
Antes de embalar, cada mesa se abre y cierra varias veces para verificar que el mecanismo funciona a la perfección, que las extensiones quedan alineadas y que la veta continúa de forma natural de una pieza a la siguiente.
Una mesa de roble macizo pesa entre 35 y 55 kg según el modelo. El embalaje no es genérico — está diseñado específicamente para proteger cada pieza durante el transporte.
La mesa viaja desmontada en embalaje reforzado con cantoneras de protección en todos los bordes. El mecanismo Pöttker viaja por separado en su propia caja. El montaje en destino es sencillo y requiere menos de 20 minutos con las instrucciones incluidas.
Enviamos a toda Europa. El coste de envío se calcula según el destino en el momento del pedido.
Semanas de trabajo, un proceso sin atajos y roble macizo FSC de principio a fin. El resultado es una pieza que va a estar en tu casa décadas — que envejece bien, que se puede renovar con aceite cuando la necesita y que tiene valor de segunda mano real.
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