

Cuando buscamos una pieza central para nuestro hogar, la durabilidad no es una opción, es una exigencia. En Studio Tablas construimos muebles pensados para heredar, y la Mesa de Comedor LUMA es nuestro máximo exponente de estabilidad y ebanistería. En este artículo, desgranamos la ingeniería detrás de su robustez y aclaramos uno de los conceptos más importantes en la alta carpintería: la diferencia entre el material base y su acabado.
En el mercado actual es común encontrar términos confusos como «acabado en roble» para disfrazar tableros de aglomerado o MDF chapados. En nuestro taller, la regla de oro es innegociable: el material es siempre madera 100% de roble macizo.
El material define la estructura, el peso, la resistencia a los impactos y la vida útil de la mesa. Por otro lado, el acabado es el tratamiento estético y protector final que aplicamos sobre esa misma madera maciza. Es decir, independientemente del tono que elijas, te estás llevando a casa la misma madera noble y contundente. Disponemos de tres acabados principales:
Una mesa de comedor de roble macizo de grandes dimensiones, como nuestro tamaño 220x110cm, ejerce tensiones naturales. La madera es un ser vivo que «respira» con los cambios de temperatura y humedad. Para garantizar que el tablero se mantenga perfectamente plano durante décadas, incorporamos un sistema de refuerzos de hierro ocultos. Esta técnica de alta carpintería evita deformaciones sin alterar la estética limpia del diseño.
La calidad de la madera exige un nivel de protección a su altura. Aplicamos un barniz de alta dureza que sella el poro de la madera. Esta tecnología crea una capa impermeable que bloquea líquidos (vino, aceite, agua), evitando la aparición de manchas sin el tedioso mantenimiento periódico que exigen los acabados al aceite. Para su limpieza, un paño suave y ligeramente humedecido es todo lo que necesitas.